Aventura nº...
martes, 29 de enero de 2013
La última frontera
miércoles, 31 de octubre de 2012
CON LOS AVENTUREROS SOLIDARIOS: Reunión en Granada del 9 a 11 de noviemrbe
Pero mientras tanto, el proyecto de arrancar nuestra propia iniciativa de Aventureros Solidarios sigue dando sus pequeños pasos.
La Ruta de los Cabos 2012 fue un buen comienzo, aunque sólo participamos 5 equipos. Para sar un empujón al proyecto, el próximo fin de semana del 9-10 y 11 de noviembre nos juntamos en Granada miembros de los equipos fundadores de Aventureros Solidrios, a los que juntó el Mongol Rally:
Mosquito (Mongol'10 y Cabos'12)
Kame House (Mongol'10 y Cabos'12)
Sambori (Mongol'10 y Cabos'12)
Clavijo (Mongol'11 y Cabos'12)
Y se nos unen las aventureras más intrépidas de todas, Cristina y Catina, las
Ambulambator (Mongol'12)
Quien quiera venir está invitado a unirse, es más, pedimos que os unáis a nuestra iniciativa.
Intentaremos organizarnos para preparar la aventura de 2013 y compartiremos anécdotas de nuestros viajes, ahora que vovlemos a coincidir todos tras el verano.
Como adelanto, un vídeo hecho por el mosquito de lo que fue la Ruta de los Cabos 2012:
martes, 29 de mayo de 2012
COLABORACIÓN CON CLAVIJO PLUS ULTRA
Actuación Granito de Arena: Compró una máquina de hacer ladrillos junto con una inversión en cemento y arena para que pudiese empezar un negocio.
INVERSIÓN: 450€
Situación 2
Abuelos, padres, hijos. Todos viven en una especie de gran carpa de plástico con unos cuantos colchones en el suelo. Esta familia es muy trabajadora pero no consiguen salir delante de una manera digna debido a que los muchos trabajos que realizan están muy mal remunerados. El padre consiguió construir un gallinero él solo a base de materiales donados por sus vecinos, pero estaban a expensas de ahorrar un buen dinero para comprar pollos y empezar un nuevo negocio.
Actuación: Se compraron 150 polluelos con sus correspondientes comederos y el pienso para los 45 días de vida. Gracias a esta inversión ha vendido todos los pollos, construido un segundo gallinero y comprado más pollos.
Situación 3
La madre tiene un acuerdo con un colegio cercano a través del cual podría encargarse de la comida... de los alumnos si tuviera una cocina que cumpla todos los requisitos legales de higiene y sanidad.
Actuación Granito de Arena: Ha habilitado la cocina de la casa y ha proporcionado todo el utillaje necesario para que lleve a cabo la elaboración de los menús para el colegio cercano. El agradecimiento de esta mujer es indescriptible... ;)
INVERSION: 600€
domingo, 27 de mayo de 2012
COMENZAMOS UNA NUEVA AVENTURA
Cambiamos de componentes, cambiamos de ruta y cambiamos de proyecto benéfico. Pero el espíritu del equipo sigue siendo el mismo.Los integrantes de la segunda aventura del Equipo Clavijo Plus Ultra son el Mongol veterano David Reche y sus secuaces Verónica Reche y Saio Delgado.
El último sábado de junio de 2012 David, con el apoyo de sus compañeros de Clavijos de 2011, Nuria y Pau, saldrá desde CÁDIZ hacia el norte. ¿Destino?
CABO NORTE en Noruega a bordo de un Honda Civic 5 puertas de 1995 con más de 200.000 km, como coche de apoyo a los equipos que harán la ruta en moto.
Verónica y Saio se unirán a la expedición en Estocolmo (Suecia) cinco días más tarde.
Este año, el dinero que recaudemos irá íntegro a la ONG GRANITO DE ARENA.
Se trata de una Asociación sin ánimo de lucro cuyo objetivo es el de mejorar la calidad de vida y las formas de subsistencia de familias en situaciones precarias en SRI LANKA, dotándolas de las herramientas suficientes para que puedan salir adelante a través de su propio esfuerzo e ilusión.
GRANITO DE ARENA es una asociación muy especial, pues que no hay ayuda más directa que realiza. Recaudan toda la ayuda posible y cuando tienen tiempo y dinero, se marchan a Sri Lanka para hacer realidad algunos de sus proyectos.
Proyectos tan simples como: una pequeña granja de pollos, una maquina de coser, construir un pozo, comprar un pequeño tractor, un Tuc-Tuc, construir una cocina …
Proyectos sencillos y en su mayoría “baratos” pero que pueden cambiar completamente la vida de una familia.
En breve os iremos informando de más detalles sobre nuestro viaje y cómo ayudarnos a conseguir la inscripción benéfica de esta aventura, destinada ítegramente a GRANITO DE ARENA.
jueves, 17 de noviembre de 2011
GRACIAS
Hemos empleado cuatro semanas de nuestras vidas para conducir una ambulancia a través de medio mundo para donarla a una institución de un país lejano y necesitado (en nuestro caso al Hospital Militar de Ulán Bator), además de donar una cantidad modesta de dinero a la fundación para los niños de Christina Noble.
Pero no sólo han sido esas cuatro semanas. Esta aventura, esta experiencia increíble, nos ha llevado mucho más tiempo con preparativos, planificación y planteamiento del viaje. Y durante todo ese tiempo, ni hemos estado solos, ni hemos puesto únicamente nuestro dinero. Si este proyecto ha sido física y monetariamente posible, ha sido gracias a la ayuda de muchos amigos, familiares y otras buenas gentes que encontramos por el camino. A ellos va nuestro agradecimiento:
A aquellos que participaron con nosotros en la ilusión de hacer este viaje aunque luego tuvieron que echarse atrás:
José V. Candel; que aportó ideas desde el primer momento.
David Pascual, diseñador de este blog, y de las camisetas que muchos de vosotros tenéis. Su creatividad nos lo ha puesto muy fácil.
Luis Serna, que incluso llegó a poner su cuota de inscripción.
Eva Navarro, dura negociadora con las camisetas y torbellino de ideas
Al Ayuntamiento de Elche, personificado en la Técnico de Cooperación Nieves Lillo que ha sufrido nuestras ocurrencias y ha sido nuestra interlocutora
ante su Concejal, antes (gracias a José Miguel Masanet por darnos bola y la rueda de prensa) y después de las elecciones (gracias a Manuel Rodríguez por el apoyo para futuros proyectos) y
ante la gente del depósito municipal de vehículos, que nos aguantaron una calurosa mañana de julio de 2010.
A los chicos de la prensa por hacer de altavoz, empezando por Maite Vilaseca y José Martínez de Onda Cero Elche (muchas gracias Jose por estar siempre tan cerca de nosotros), a Cristina Medina de Radio Elche por seguirnos también con entusiasmo, a Carles Francino por acordarse meses después de contar nuestro plan veraniego en el Hoy por Hoy de la SER, a J.A. Tenza de Tele Elx y al equipo de El Sótano de Radio Jove Elx.
A todos aquellos (familiares y amigos principalmente) que asistieron a las dos fiestas que organizamos.
A Ángel Ezcurra y Pilar Gomis por ser embajadores nuestros en la celebración de la Gran Ghymkana
A quienes vinieron a divertirse participando en dicha Gran Ghymkana:
Jero (¡Gracias por los caramelos y encontrarnos el vuelo de vuelta desde Berlín!), Juan Pedro y Pepe (¡Gracias por los juegos!)
Asun, Mireia, Ana y Carmen, las flamantes ganadoras
Brenda, Judit, Clara, Pilar y Cristina, que se llevaron el fantástico lote de libros
Álex, David y Jefferson, que mostraron una gran voluntad
Isa, Marta y Miguel Ángel, que vinieron desde fuera de Elche
Paco, Emi y Ana, que siempre vinieron con Jose donde se les necesitó
A quienes, además de asistir a las fiestas, nos compraron camisetas (muchas gracias a los compañeros del curro: María Olmos especialmente, nuestra compradora de oro; además de medio Hospital General Universitario de Elche), apostaron en la porra, compraron papeletas para los sorteos, y especialmente a quienes donaron de nuestra parte dinero a la fundación para los niños de Christina Noble: Verónica Reche, Rebeca Herrero, Rafa Lafuente y los Sambori (¡¡muchas gracias por todos los consejos dados!!), Andrea Mazzolari desde Lisboa y a Jose A. Córdoba.
A los otros donantes que nos dieron dinero porque sí: Andrés Reche y Elena Avilés
A Ximo por el jamón y a Jose G (Pepe) por las camisetas que se le olvidaron a Pau (la vida...)
A Álex por recogernos los pasaportes en Barcelona
A Ana Crisol del cole San Antonio de La Hoya por el material escolar
A todos los compis de Nuria, de anestesia y REA, del Hospital General Universitario de Elche
A Mar por compartir ruta y risas hasta Estambul
A Cristina y Catina por la cafetera
A los participantes de años anteriores que nos han dado consejo y ánimos: Equipos Mosquito, Kame House, Cadixplorer y Sambori: ¡Gracias por ir al Afternoon Tea de Madrid!
A nuestros patrocinadores y conseguidores
Pedro Espada, por conseguirnos el contacto en la fundación Juan Perán de Pikolinos, personalizando el agradecimiento en Antonio Perán
Cristian y toda su gente de Flaherty's
nuestros amigos de la Millton (especialmente nuestro contacto Rocío)
Silvia Muñoz por ofrecer un fantástico tratamiento manicura-spa
Paco de Ali i Truc, por el asombroso lote de libros que nos preparó
Pelostop de Elche por el tratamiento que nos tramitó Eva
Ana Carbonell por el quiromasaje que regaló para sortear
El Elche C.F. por la camiseta y las entradas
Travellink viajes en Crevillente por el hotel en Benidorm
restaurante El Xato de La Nucia por la cena que habrán disfrutado los ganadores de la Porra
el grupo ZAS visión, que nos rotuló la ambulancia
y a nuestros amigos de Cóncava Media y la Revista 100P: José Tobar y Pedro Peiró por la implicación que tuvieron con nosotros.
A quienes nos han ayudado o compartido momentos durante el viaje:
Dragana y Maria en Belgrado, Ivan en Zagreb: HVALA!!!
Álvaro y Esteban, de La Chispa de la Vida, con quienes compartimos nuestros primeros kilómetros en esta aventura y alimentos en la frontera rusa.
Eneko y Patxi, los Estepa Kide: una noche en Estambul y la travesía de Turkmenistán
los Aventoreros Solidarios: Pachi, Álvaro, Manu, Enrique, Rafa, Karras, Guillermo y Antonio; con los que los días por Irán fueron más amenos
Jaume y Albert, los Xino Xano, con quienes compartimos la Puerta del Infierno y un mal rato en la frontera uzbeka (¡un fuerte abrazo!)
Laia, Pitu y Marcos, de los ekitcat, y a los Micranois, con quienes nos íbamos encontrando entre Suiza y Turkmenistán, además de intercambiar muchos sms.
Bea y Fernando, los Switchback, por un agradable encuentro en Bujara, Uzbekistán
Fede (¡gran cocinero!), Jaime y Javi (Shere Khan), Noelia e Ismael (Madialeva) y los Bison Team, la mejor compañía para quedarse atrapado en el último confín de Rusia, y
Jose y Sergio, los Blinkacepas de Requena, que nos esperaban en Ulán Bator cuando llegamos, abriéndonos el camino por Mongolia.
Y por supuesto a Juan Pedro, el jubilado suizo que nos arregló un pinchazo en Olgiy, nada más llegar a Mongolia.
Y A QUIENES NOS ESPERABAN DE VUELTA A CASA
(Si nos hemos olvidado de alguien, por favor, perdonadnos, ahí van nuestras gracias también para vosotros).
Atrás quedan los pinchazos, la búsqueda de hotel en ciudades kazajas y el “priamo, priamo”, la sudada por las calles empinadas del Cuerno de Oro, las acampadas en mitad de la nada, la comida de aspecto dudoso, los guardias de frontera descaradamente chantajeantes, los polis de carretera que hicieron la vista gorda, las sonrisas con dientes de oro, Elyar de Tabriz (Irán), Hembrá de Darvaza (Turkmenistán), los encuentros increíbles con gentes con los que teníamos conocidos en común, las carreteras infernales, los paisajes infinitos, las cumbres nevadas, el calor del desierto, el frío de la estepa, las enfermeras turkmenas que destrozan el trabajo de Nuria, los niños atendidos en Mongolia, los esqueletos de vaca, las piedras en mitad del camino, las conversaciones sobre diarreas y textura de las deposiciones, el pañuelo de Nuria para cubrirse la cabeza, el papeleo de las fronteras, los anocheceres en la carretera, las conversaciones en la noche o durante la conducción, los camellos en el camino, los hoteles infames, los baños horribles, los desayunos inesperadamente agradables, los mares, las cumbres nevadas, los ojos bien abiertos con cada nuevo paisaje...
Atrás quedan mil historias que siempre recordaremos con cariño y nostalgia.
MUCHAS GRACIAS A TODOS POR AYUDARNOS A MATERIALIZAR ESTE SUEÑO.
domingo, 30 de octubre de 2011
DÍA 30: ULÁN BATOR - ELCHE/VALENCIA
8.240 km de vuelo
Nunca confiéis en que podáis cambiar de vuelo en escalas cortas, sobre todo si dependéis de aerolíneas desconocidas. Y es que casi ha sido más difícil volver, que llegar a Ulán Bator.
La noche en el auropuerto internacional Gengis Khan ha sido bastante tranquila. Era como un gran albergue de coreanos con sus carros cargados de maletones, con las luces medio apagadas hasta hora y media antes de que saliera el vuelo.
En cuanto abrieron la terminal internacional nos pusimos a hacer cola y tras no saber qué estaba pasando con el tema de a quién dejaban pasar en cada momento a facturar, conseguimos adelantar a los coreanos, que según parece llevaban más de un vuelo perdido.
Todo lo que nos habían contado de los problemas para facturar y los registros y papeleos de salida ha resultado excesivo. No hemos tenido que hacer ningún papeleo extraordinario ni nos ha tocado esperar a que nadie comprobara nada. Ha sido todo de lo más normal y rápido, por lo que hemos hecho rápidamente el control de pasaportes y hemos accedido a la terminal, donde hemos desayunado de gratis en la sala VIP gracias a llevar billetes de primera clase.
Para salir, nos hemos retrasado unos tres cuartos de hora, además de porque habían dos o tres vuelos programados a las 7:30, porque a las 8:00 seguían entrando pasajeros al avión, con toda calma, sin prisas. Malos augurios teniendo en cuenta que en Berlín sólo teníamos 70 minutos de escala. ¿Recuperaríamos tiempo durante el vuelo?
Yo he dormido gran parte del vuelo (y nos han dado de comer dos veces en las 8 horas que duraba), y el traqueteo del avión por las turbulencias me hacía revivir en sueños las pistas de Mongolia; por lo que he soñado que el avión iba por tierra cogiendo los mismos baches que hemos sufrido los días anteriores.
No creo que haya sido por el mal estado del camino, pero no hemos recuperado el tiempo, así que mientras descendíamos hacia el aeropuerto de Berlín ya sabíamos que perderíamos el vuelo a Palma de Mallorca. No se podía hacer nada desde allí arriba, así que lo único que podíamos hacer era consolarnos contemplando por la ventanilla un paisaje europeo, con carreteras, zonas comerciales, prados y casas de campo, áreas industriales, pueblos diseminados aquí y allá, todo en orden, limpio y con aspecto de estar bien hecho (Alemania...): tras tantos días de estepas, montañas o urbanismo incontrolado, descender hacia el aeropuerto de Berlín era como estar ya en casa. Muy curioso, nos quedaban horas y casi más de 1.000 km para llegar a casa, pero yo tenía la sensación de haber llegado ya. Incluso me planteé la posibilidad de que si no había vuelo, podíamos alquilar un coche (apenas eran las 10 de la mañana en Europa Occidental).
Una vez que la jardinera nos ha llevado hasta la terminal hemos corrido por el aeropuerto de terminal en terminal, con la esperanza de que los alemanes no hubieran sido eficientes y puntuales. Pero aunque en las pantallas aún figuraba el vuelo a Palma, pasaban unos 15 minutos de la salida del mismo y nos han dicho que ya se había ido. Así que a buscar vuelo. No tenía que ser muy difícil encontrar combinación un domingo de agosto entre Berlín y Alicante, o cualquier otro aeropuerto de España. Pero sí que lo ha sido, tanto que nosotros no la hemos encontrado, sino que ha tenido que ser Jero desde España.
Tras ver que desde Air Berlin no nos solucionaban nada porque todos sus vuelos directos estaban completos, que no se podía localizar a nadie de Mongolian Airlines en el aeropuerto, y que la única solución nos la daban desde Iberia (nos enviaron allí desde un mostrador de Air Berlin, y luego la chica de Iberia nos ofrecía vuelo a Madrid pero vendiéndonos los billetes a través de Air Berlin para que nos saliera más barato...), llegando a Madrid a las 11 de la noche; hemos desplegado contactos telefónicos hasta que Jero nos ha encontrado una combinación al Altet vía Düsseldorf.
Además, ese vuelo salía casi inmediatamente, por lo que la gestión de intentar recuperar las maletas se ha limitado en decir en “Reclamación de equipajes” que dejaran que los nuestros siguieran hacia Palma de Mallorca en el siguiente vuelo (incluso quizá estaban volando ya). En Palma, donde supuestamente debíamos facturar de nuevo, sería donde aparecerían nuestras maletas sin nadie que las reclamara. Y deberíamos pedirlas en el Altet para que nos las llevaran allí desde Palma, porque si las reclamábamos en Berlín, volverían allí desde Mallorca, y luego desde Alemania a Elche. Por si acaso, lo único de valor que llevaba en la maleta, además de ropa sucia, era el cargador de la cámara de fotos y un vestido para Irene.
El resto del día ha ido más o menos rápido saltando de nuevo de avión en avión. En Düsseldorf hemos comido algo y hemos tenido que esperar una hora más porque parece que nuestro vuelo lo han desdoblado en dos, y al final hemos llegado al aeropuerto de El Altet a las 8 de la tarde (cuatro horas después de lo previsto inicialmente). Allí hemos reclamado nuestro equipaje y hemos salido triunfales y cansados a la zona de llegadas, donde nos esperaban amigos y familiares.
Ni siquiera hemos tenido tiempo de emocionarnos. Ayer en Ulán Bator, mañana trabajando, y yo aún tenía que coger el coche y conducir dos horas más hasta Valencia. Y es lo que he hecho. Tras despedirnos de Pau, de mi padre y su mujer y del resto de amigos que habían venido al aeropuerto, Nuria y yo hemos ido con su madre y su hermano a su campo, donde estaba mi coche. Eran las 9 de la noche
Se me han hecho raros esos 180 kilómetros yo solo en mi coche: gasolina y muy bajo, en oposición al diésel y altura de Merceditas, siempre acompañado de Nuria y Pau.
180 km no son nada para hacerlos en menos de dos horas (5 nos podía costar en Mongolia...), así que a las 11 de la noche he llegado a casa, y a las 12 en la cama.
Mañana es lunes.
Mañana hay que trabajar.
miércoles, 26 de octubre de 2011
DÍA 29: ULÁN BATOR
Extraña sensación de euforia y tristeza.
Lo hemos conseguido, hemos recorrido casi 15.000 km entre Elche y Ulán Bator cruzando o visitando dos continentes (y un Carrefour), cuatro mares, cinco cordilleras, tres desiertos, nueve capitales y grandes ciudades, incontables ríos y la Ruta de la Seda. Todo para traer hasta la capital de Mongolia una ambulancia. Hemos sido capaces de realizar un viaje que meses atrás se nos antojaba como un sueño imposible por lo lejano. Y sin embargo aquí estamos nuestros nulos conocimientos de mecánica, nuestra buena voluntad y nosotros.
Pero esa euforia también tiene su parte de tristeza, la emoción de despedirnos de nuestra compañera Merceditas y de finalizar esta aventura. Ayer estábamos atravesando zonas desoladas en mitad de la nada, hoy en una ciudad extraña lejana e isla en medio de su país, mañana domingo estaremos en casa y el lunes trabajando como si nada hubiera pasado.
Esta mañana, tras el pequeño bajón de anoche al comprobar que el tema de los billetes de vuelta estaba complicado, las cosas han ido mejorando. Antes de ir a la agencia de viajes hemos desayunado en una panadería-cafetería (sí, con bebidas frías y tartas calientes) aseada y con aspecto de franquicia (más adelante comentaré la impresión que nos ha dado Ulán Bator) en la principal avenida de la ciudad, donde además de los nativos se ven bastantes foráneos (prácticamente los únicos clientes que estaban desayunando eran extranjeros como nosotros). Después hemos conseguido billetes de vuelta en una agencia de viajes al lado mismo de la panadería.
Tras un par de intentos en el que la muchacha que nos ha atendido (son guapísimas, por cierto) no encontraba vuelos aceptablemente baratos a Madrid, Valencia, Barcelona o Alicante, le he explicado la combinación que encontré anoche por internet: dos vuelos por separado, el primero desde Ulán Bator a Berlín y el segundo desde Alemania a Alicante. ¡Y bingo! Por 700 € hemos encontrado vuelo para mañana a las 7:30, llegando a Alicante a las 16:00, siendo el primer vuelo en primera clase de Mongolian Airlines (los otros dos, con escala en Palma, son con Air Belin). La única pega es que en Berlín tenemos una hora y diez minutos de escala, así que hemos de confiar en la puntualidad de Mongolian Airlines.
¡Tenemos billetes de vuelta!
Después hemos tenido tiempo para despedirnos definitivamente de la ambulancia sacando todo aquello que nos llevamos de vuelta (que es poco) y dando las llaves a la organización. Ya no podremos volver a subir a la que ha sido nuestra casa durante cuatro semanas. Aunque más tarde volveríamos para llevarnos el material médico y escolar al orfanato de la fundación para los niños de Christina Noble (la Christina Noble Children Foundation).
La despedida de Merceditas.
Antes de comer también hemos ido al orfanato de la Fundación Christina Children tras concertar la visita con dos voluntarias de la organización que están en la línea de meta. Hemos ido para allá con la gerente y el campeón nacional de taekwondo (al estilo de Corea del Norte, que parece que cada país tiene su propia modalidad de taekwondo, según nos ha contado), que da clases en el orfanato.
Una vez allí, un mar de calma, limpieza y orden, un jardín en medio de un barrio paupérrimo, nos han enseñado las instalaciones junto con la enfermera. Los chavales, recogidos casi todos de la calle (aunque algunos con padres reconocidos que no se pueden hacer cargo de ellos), algunos de ellos incluso delincuentes infantiles cuando los acogieron; viven en régimen de internado. Tienen escuela, guardería, comedor (nos ha sorprendido la limpieza y buen estado de las cocinas), aula de música, de informática, gimnasio, enfermería (donde Nuria ha explicado a la enfermera para que era el material que hemos traído) invernadero y yurtas. Los niños viven en las tiendas tradicionales, cinco en cada una de ellas, y dentro tienen su propia cocina, aparador y televisión. Los fines de semana se responsabilizan de hacerse la comida cada uno en su tienda. Se les veía tranquilos y relajados, entre indiferentes y vergonzosos también con la presencia de los extranjeros, que estos días aparecemos por allí bastante. Ninguno de ellos superaría los 12 ó 13 años, pero con todo lo que habrán vivido, se les veía responsables y serios.
El aula de informática en una yurta.
La gerente nos ha estado contando cosas de algunos de los niños y sobre Christina Noble, una irlandesa que se crió en la calle y que ha dedicado parte de su vida a ayudar a los niños más necesitados. La mujer nos lo contaba con mucho orgullo, puesto que ella misma nunca ha tenido necesidades en la vida. Sus padres eran médicos y ella vivió toda la vida en la capital, ha estudiado y trabajado en el extranjero y ha llevado una vida que nada tiene que ver con la de la gran mayoría de sus compatriotas; sin embargo una vez jubilada decidió unirse a la labor de la fundación, y por lo que nos ha contado siente una gran admiración por todo lo logrado por Christina Noble.
Nuria explica a la enfermera algunas especificaciones sobre el material que les hemos traído. Observan Pau y la gerente.
La enfermera paseando con uno de los niños.
Durante el camino de vuelta a la línea de meta, y tras lo visto, nos hemos reafirmado en nuestra convicción de que lo que hemos hecho, además de aventura personal, de unas vacaciones diferentes, ha servido para algo. Sabemos que el poco dinero que hemos conseguido recaudar ha servido para algo bueno y que el destino de la ambulancia seguramente será igual de bueno (aunque también es cierto que por la noche hubo un pequeño saqueo de material que llevábamos por parte de alguien que tuvo acceso a las llaves, para gran disgusto y pesadumbre de las voluntarias de la fundación).
No salvaremos el mundo, pero ponemos nuestro grano de arena para que otros no lo pasen tan mal.
Después de comer hemos visitado el State Deparment, los grandes almacenes de Ulán Bator (estamos al lado) para ver si comprábamos algún recuerdo. Los Blinkacepas nos habían dicho que en la última tienda estaba la tienda de souvenirs; pero la verdad es que no había gran cosa, era como un bazar chino pero más caro, con predominio de lo hortera. Quizá hubiéramos ganado yendo al centro de la ciudad, visitando algún área de tiendas tradicionales, si es que la hay; pero de nuevo nos topábamos con el problema de la escasez de tiempo.
De todas formas, lo que hemos visto en los grandes almacenes y la avenida principal, junto con lo poco que adivinamos anoche en la zona de restaurantes; en contraste con lo que hemos vivido los últimos días y lo que hemos visto en los barrios de las afueras de la ciudad, camino del orfanato; nos ha servido para hacernos una idea de la tremenda desigualdad que hay en este país.
Y así están algunos de sus barrios
Ulán Bator es una isla de derroche y ostentación en mitad de una gran nada. Coches de lujo, anuncios publicitarios, pantallas gigantes, gente vestida a la última, altos y guapas, haciendo gala de lo in que son como si paseáramos por el bulevar más fashion de cualquier ciudad occidental. Una especie de gran mentira completamente desvinculada del país pobre, rural y necesitado que hay pocos kilómetros más allá. Bueno, ni siquiera kilómetros, porque los barrios que rodean el centro, con un tráfico caótico, carecen de alcantarillado, compuestos en su mayoría por yurtas, con calles sin asfaltar. Dos mundos uno al lado del otro. Sin duda, y en comparación con el resto de países que hemos atravesado, Mongolia es en el que se observan mayores desigualdades en la calle, un mayor salto entre lo rural y lo urbano, estando el primero anclado en la subsistencia y el segundo presentando una bipolaridad entre el urbanismo de aluvión tercermundista e incontrolado y la élite social ajena a su entorno.
Entonces es cuando recuerdas lo que alguna vez te ha contado tu abuela hablándote de los escaparates de la capital de la provincia y de lo bien que vivía la gente rica mientras que ellos no tenían grano suficiente para tener pan todo el año (y muchas más pobrezas). No hace mucho España estaba igual.
El resto de la tarde lo hemos pasado en el bar terminando de ver la actuación de los niños del orfantao, que han venido a agradecer la labor del Rally Mongol y haciendo tiempo hasta que llegaran los Chispa de la Vida, Shere Khan, Madia Leva y Bison Team; con los que habíamos intercambiado algunos mensajes informándoles del camino que debían seguir para llegar a la línea de meta.
Mientras esperábamos, nos hemos fotografiado con los ingleses del 206, con los que hemos compartido la entrada a Ulán Bator.
Han llegado sobre las 11 de la noche, y lo primero que han hecho: echar una partida al futbolín. lo de casa tira... Y después de las fotos, abrazos, celebraciones y despedidas, hemos pedido un taxi para ir al aeropuerto.
Hemos llegado a las 12 de la noche. Está todo apagado y hay bastante gente joven con maletas enormes (japoneses o coreanos) durmiendo en la terminal. Así que eso haremos nosotros también. Acomodarnos en las hileras de asientos y dormir unas pocas horas en un aeropuerto en semioscuridad.
Mañana llegamos a casa.


